Metáfora de la lechuga (Thich Nhat Hanh):
Cuando plantas una lechuga, si no crece bien no echas la culpa a la lechuga. Intentas encontrar las razones por las que no está creciendo correctamente. Puede que necesite fertilizante, o más agua, o menos sol. Nunca le echas la culpa a la lechuga. Sin embargo, cuando tenemos problemas similares con nuestros amigos o familiares solemos echarles la culpa. Pero si sabemos cómo cuidar de ellos, crecerán bien, como la lechuga. Culpar al otro no tiene ningún efecto positivo, y tampoco lo tiene el intentar persuadir usando razones o argumentos. Esa es mi experiencia. No culpar, no razonar, no argumentar, solo comprender. Si comprendes, y demuestras tu comprensión, puedes amar, y las cosas pueden cambiar.
REFLEXIÓN:
Este texto me hace reflexionar en mi práctica docente diaria, me hace pensar que no debemos ver siempre el problema como parte del alumno/a, o de factores externos a nosotros. Ya que cuando no avanzan, no crecen, pensamos que se debe a su nivel cognitivo, a su entono familiar …….., a sus circunstancias en general. Por ello, debemos mirarnos nosotros mismos también, ya que somos parte fundamental del proceso de aprendizaje del alumno/a, tenemos que comprender al alumnado para poder acceder más fácilmente a ellos/as, y aplicar así las estrategias más adecuadas para cada uno/a. Solamente así, conseguiremos que avancen, que crezcan como la lechuga de la metáfora, ya que conseguiremos soluciones a sus necesidades, sean las que sean.

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