Querida amiga:
Te escribo para contarte lo feliz que estoy en mi nuevo trabajo. Conseguí una plaza de profesora de E.E. en un colegio cerquita de casa, lo que supone el poder llevar a diario a mis niños al cole sin tener que usar el aula matinal.
Soy tutora de un aula con 7 alumnos/as cada uno/a con sus características específicas. Me encanta el trato que me dan, son personas muy nobles con grandes corazones,no hacen juicio de valores sobre nadie, nos aceptan tal y como somos, y eso me llena bastante como persona.
Sin embargo, también tengo que contarte que a veces me veo desbordada, pero en esas situaciones recurro y me apoyo en mis compañeras, ya que no quiero que dicho desbordamiento repercuta en ellos/as. ¿Que decir de mis compañeras? Son un encanto, todas trabajamos hacia un mismo objetivo o meta, nos apoyamos mutuamente y eso hace que estemos bastante unidas, y a la vez hace que aún me guste más mi trabajo. Aunque sí tengo que indicar que dentro del equipo técnico, siempre hay personas que a veces dudan de nuestra intervención en casos puntuales con algunos/as alumnos/as, cosa que me duele, ya que somos nosotras las que estamos codo a codo con ellos/as, en su día a día, evidentemente nos podemos equivocar, pero siempre los/as conoceremos más que el personal técnico, pero bueno, gajes del oficio.
Para terminar, he de contarte que intento mejorar diariamente en mi práctica docente, llevando a cabo con ellos/as la escucha activa, además de reflexionar diariamente sobre mis actuaciones en el aula así consigo ser mejor docente y mejor persona.
Bueno amiga, tengo que despedirme ya, espero pronto recibir respuestas tuyas.

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